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viernes, 28 de noviembre de 2008

MEURT-DE-FAIM












Amanecí

flor de carne,

diminuta chispa

de la piedra

en mitad de la calle,

como una lágrima

en la brizna,

incrustada

en la protuberante zanja

de la Civilización,

harta de todo,

muerta de hambre.


©ERA

YO, SUEÑO IMPOSIBLE





MITOSIS DE LA POESÍA























Como un enfermo de lunas,
de estrellas espirales en la noche,
adentra lentamente al río,
a sus aguas de sangre,
a su pus de tuétano...

Siente su saliva,
su sabor a flores marinas
hediondas a barcos,
a submarinos de hiel,
como hígados vomitados
a la inclemencia del sol.

Adentra a ese río
hasta cubrir la coronilla,
sumerge tu delirio
de inequívocas auroras,
arrastra hasta su fondo
tu melancolía de pecera rota.

Abre la negrura
que anocheció tus ojos,
vacía en las salivas
de Mitosis
la flora de tus intestinos.

Suelta tus ajes,
tus oyeres pasmados,
conduélete
de la piedra
atada a tu garganta.

Como un enfermo de vida,
adéntrate a las aguas,
disuelve en su caos
la justicia de las esperanzas,
cómetelas como a grillos
en la selva,
destapa esa congestión
de sumideros públicos,
de moscas intrusas.

Báñate y limpia tu cojera.

Deja a tu oído ver,
y que escuchen tus ojos,
anda,
¡levántate!,
divide el litoral.

¡El Cielo y la Tierra ya han acontecido!


©ERA
E. R. Aristy













viernes, 31 de octubre de 2008

I S T M O


















Nacer no es suficiente,
En los espacios,
entre las brechas
de rocas crecientes
se desliza un viaje;
Ave del Tiempo,
surgen un día tus alas,
¿qué traerá tu pico?

¿Cuándo,
en qué momento
se abren los cráteres,
la boca inanimada
del precipicio?

En el libro de la muerte
está mi nombre inscrito,
sujeto a amar
aquello que se desvanece
en las caracolas
de los crepúsculos…

Entonces,
¿qué es el Tiempo,
y qué son sus signos?
¿A dónde se va a morir
al final del día?
¿A dónde se arriba
y se monta carpa?
¿En qué páramo se come
del árbol de la vida?

Vida que se anida entre las grietas
donde crecen
silvestres las esperanzas.
de su inverosímil eje
crece mi pistilo.

Amo verla pura
y salvaje,
balbucientes nidos,
empollar el huevo de la vida

©ERA
E. Roxane Aristy












A FRIDA








La hilacha que se hala de la piel,
nos desentraña.
Esta es mi condición
con la iconocidad de la existencia.
Pero, yo no empiezo ni termino en un vestido,

yo soy un sueño.
E. Roxane Aristy




















PÁJAROS DEL PARAÍSO













A la Evelina de los ojos "rosados"



El mundo se acaba en tus pestañas,
se apaga cuando bajas los párpados,
al escuchar el címbalo vacío
de las bisagras.

Dejas las flores en su hábitat de lunas,
no te las llevas a la oreja
para escuchar la historia del rocío,
madrugas, a ser testigo del secreto de su origen,
y son las flores las que te han visto palidecer,
atravesada por una emoción,
doblarte y recoger tus pupilas
como a botones
perdidos entre estrellas.

El mundo se triza
en azulejos,
tus ojos cuelgan,
maduran prohíbidos
en el endeble hueco
de los abismos,
los riegas
a orillas del desierto,
como a semillas.

©ERA
E.R. Aristy















lunes, 27 de octubre de 2008

EL ARCO DE TUS BELLOS OJOS























Ayer fue muy rápido.
Se esconde en algún pliegue de las sábanas,
hay momentos que vemos al tiempo moldear las siluetas,
inefablemente en su flama.


Sobre la mesa,
blandas palabras cuelgan del cielo raso,
como las trenzas sueltas de una planta,
reposan en los libros.


En el fondo de las tazas,
en el cobrizo aro de algún pensamiento,
se dibuja la vida,
leerlo, sería adivinar
cuan serio fue todo aquello que tocaron nuestras manos.

El tiempo,
sus vestimentas sueltas sobre la mecedora,
ajan quizás las coyunturas,
el desdoble de aquél beso,
comiéndose la desnudez de mis brazos.


Recorrido de tenue luz sobre los arcos
de tus bellos ojos,
deshojando la amapola del día,
desvaneciendo en la claridad del celaje,
la frágil ternura de tu sonrisa.


Adentro,
su cera dulce hace un charco caliente,
su luz danzante desvanece las alas de las polillas
y se escapa en el desenlace de nuestros dedos,
expira su curso en algún recodo silente,
omiso a la doblez
que me aprieta mi corazón ...


Veo al tiempo correr con bríos,
hacer su salto tímido al intrépido ardor de mi vientre.


Al volver, arrastrando sus pasos,
su danza triste,
fue verdad que fue nuestro,
cayó maduro-sueño en la boca-
fue verdad que nos gustamos mucho,
fue verdad que nos quisimos poco.



E. R. Aristy

























































































































































martes, 2 de septiembre de 2008

MÉDULA












Era de agobio, de velocidad espeluznante,
maravillosamente abierta
en el fondo de las pupilas en un instante.
Venas de ríos y de nervios,
marea que desemboca en el azul envainado de la médula,
y cuaja invisible la visión de nuestros huesos.
Era quebrando troncos,
arrancando raíces,
extinguiendo la lengua de sus fuegos,
con la brevedad inocular
que la propale a querer reinventar
con manos de incautos la ley,
el tronar supremo del mástil,
la fuente molecular,
su caída al vientre de la Tierra.

Un cuerpo de su concepción corruptible,
un implante,
jardín de injertos,
una selección de embrión donde crear basura vital,
disponer a un grado imbécil de las almas,
de la diminuta copa de la vida hacer un negocio,
una política,
una apropiación federal,
alquimia prejudicial,
prepósteramente haciendo artificios,
haciendo de lo esencial,
del heredado ramo de arquetipos,
del derecho intrínsico,
y único del Ser,
un experimento absurdo.

La yema de la vida se nutre de albumino,
Le nacen venas por donde el alma corre a confluir en el ocaso,
salpicada de estrellas se baña bajo la lluvia,
embebida de lunas se mece entre los matorrales.

Se yergue emotiva,
autónoma,
a dar su primer paso hacia la onírica dimensión
de su desnuda vulnerabilidad,
hacia la crisálida laguna donde se esconde su rostro,
el secreto emergente de su nombre.

©ERA
E. Roxane Aristy

PENETRACIÓN














Creo que tú sufrías de lo mismo,
ese susto de vernos desnudos
bajo la luz del poste sonámbulo de la esquina.

Esquina convergente
que hace blandas las aguas duras de la calle,
y allá, al final,
entre las sombras,
el borde extasiado de tus ojos,
entreabiertos,
desandándonos,
penetrándonos
un camino.

©ERA

E. Roxane Aristy

EL VIAJE










Howard Weingarden



Hay brechas que succionan los sentidos,
cuya revolución traspasa la médula,
caminos sin señas de una cerviz rara.
Uncanny!
Un Borges deambulando en el símbolo del Aleph,
presencias desprendidas de sus luces,
transmutando en el puente de Varolio,
allá, en los lagos de sombras,
entre los hemisferios de la mente.
Sigilo en la vigilia de los siglos,
la historia gotea su sangre en la copa gigante de la muerte,
y ¿quién soy yo para salir por otro pasadizo?
La historia vierte su sangre en la copa diminuta de la vida,
y
¿quién soy yo para soñar lo eterno?


ERA©E. Roxane Aristy



CIRQUE










Los primeros en aparecer son los feroces,
les consume el terror de la blandura,
la ingenua desnudez,
la certeza de las flechas perdidas.

Derrumba la niebla
sobre algún sendero,
se traga la mitad de la luna,
borra las empalizadas
de los siglos,
y uno a uno aparecen
en su uniciclo
los arrebatados,
los que en parasoles
embarcan hundirse en la espesura,
y repentinamente se les ve
ascender
entre las olas del humo.

Son surfistas de sueños
enterrados en los precipicios de las cumbres.

Sus platillos emiten
el sonido de los zipers,
abren y cierran
dejando caer
de sus mochilas el disfraz de los colores,
papalotes como pájaros de papel
que aparentan irse a pique.


II

Sucede el camino desde que se borra,
desde de que se le quitan
las bisagras a las puertas,
y las ventanas son marcos que esperan
llenarse con los semblantes;
aquel asomo irrenunciable
que derrama el tálamo.

III

El cuarto es menguante,
exprime de los ojos del testigo
la luminaria oculta,
enmudece el palpitar del martillo,
joroba el cuello de la hora engreída,
y hace toser al mudo palabras.

Interpretación de abanicos,
el calor languidece los dedos
sobre el teclado del piano,
y sobre el lecho
del climax de la resolución
es posible
morirse en una sonrisa,
tupir los recodos
con las plumas de las alas
en las habitaciones contiguas,
herejemente arrepentirse
de no haber salido hoy
a contemplar el desordenado
fulgor de las estrellas.

Es posible entender las piedras del río,
donde cayeran, copiosas,
las obscenidades y las exigencias
de las perfidias.


IV

Lectura de señas
en los callejones,
en los ingenios
de cañas en cuadritos.

Pero,la rabia de los feroces es un estruendo
a la par de la indulta caricia de los piadosos
comprometidos con La Verdad,
con La Ley,
y el regocijo del fondo de sus muslos.


El emporio del mundo acuña
el cofre de las empatías,
se aprende el sonido de la gotera
al esculpir la gruta,
conoce una lamosa tranquilidad
donde transita la maña
colgada en sus versos invisibles.



©ERA/E. R. Aristy






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