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viernes, 24 de abril de 2009

DIÓGENES

























Painting by
Robert Peluce




Te acabas,

te derrites como un suspiro en los labios de los ángeles.
Tu cara ha visto el loco palidecer de la injusticia,
y son tus propias manos las que se enredan
en el infranqueable duelo de las pupilas.


Tus manos se llenan del espanto que deja el paso absurdo del tiempo,
y te marchitas entre las flores siderales de un ocaso maldito,
sin tregua, avanzas al borde del infinito,
y te suicidas lanzándote al fuego de las estrellas
que cruzan los espacios;
memorias que descienden a un infierno bendito.


Quieres morirte en tu encierro,
no hablar de todo aquello que te delata
cuando fumas compulsivamente,
aquello tramontano y vulgar que nos une
en la médula del miedo.


Te malogras, Diógenes,
con esos aires de poeta mohoso
crispas las neuronas de los que sienten
que sus percepciones son indestructibles,
ven acá, mi buey, mi amigo.






E.R.Aristy






miércoles, 8 de abril de 2009

NO DEJARÁN DE VENIR

Crescendo of The Heart
by Andrew Gonzalez





A Pedro Ferreira




Vendrán los ángeles
otra vez envueltos en llamas,
a sellar el corazón
de quien se detenga en aquel oscuro tramo;
inundando sus recesos,
con su aparición sublime,
la flor no muere jamás en su mano.

Vendrán seguramente
en el ocaso incierto,
a suscitar
en quien con embeleso vea,
la llama eterna, iluminar,
su frágil contextura.

Verán su plumaje efímero y suave,
disolverse,
dejar caer su mensaje de luz ,
en una pluma.

No dejarán de venir en el poeta,
la completa refracción del numen,
a encender las corolas
de las flores en la densa vastedad
de la noche seca y dura.

©ERA

E. R. Aristy

martes, 7 de abril de 2009

RUPTURA


The Random Order of Things
by Neda Doany


En mi mano crece el bosquejo de una flor
en el desierto,
se abre copiosamente,
se llena su pistilo de pasmadas primaveras
como la aorta de quien cuelga a su yo
en el perchero.

¿Qué tan lejos fue la distancia
que recorrieron mis fuerzas
al romper de raíz?


Fui yo quien cayó
al lecho de mi moribunda pasión
a abrazar el pasado con su piel
de palabras punzantes
-como quien cae en un rosal
para sentir la tersura
y el rojo de la sangre perforar
la búsqueda de aquél olor simbiótico en la tierra,
y en las diminutas lágrimas brillantes
escondidas en tus ojos-

¿A dónde se escurrió
el salubre palpitar de tus pupilas?

¿Cómo pude dejarte y cargarte
en el vientre a gestar este
desmesurado abismo?

©ERA
E. Roxane Aristy
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