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martes, 2 de septiembre de 2008

MÉDULA












Era de agobio, de velocidad espeluznante,
maravillosamente abierta
en el fondo de las pupilas en un instante.
Venas de ríos y de nervios,
marea que desemboca en el azul envainado de la médula,
y cuaja invisible la visión de nuestros huesos.
Era quebrando troncos,
arrancando raíces,
extinguiendo la lengua de sus fuegos,
con la brevedad inocular
que la propale a querer reinventar
con manos de incautos la ley,
el tronar supremo del mástil,
la fuente molecular,
su caída al vientre de la Tierra.

Un cuerpo de su concepción corruptible,
un implante,
jardín de injertos,
una selección de embrión donde crear basura vital,
disponer a un grado imbécil de las almas,
de la diminuta copa de la vida hacer un negocio,
una política,
una apropiación federal,
alquimia prejudicial,
prepósteramente haciendo artificios,
haciendo de lo esencial,
del heredado ramo de arquetipos,
del derecho intrínsico,
y único del Ser,
un experimento absurdo.

La yema de la vida se nutre de albumino,
Le nacen venas por donde el alma corre a confluir en el ocaso,
salpicada de estrellas se baña bajo la lluvia,
embebida de lunas se mece entre los matorrales.

Se yergue emotiva,
autónoma,
a dar su primer paso hacia la onírica dimensión
de su desnuda vulnerabilidad,
hacia la crisálida laguna donde se esconde su rostro,
el secreto emergente de su nombre.

©ERA
E. Roxane Aristy

PENETRACIÓN














Creo que tú sufrías de lo mismo,
ese susto de vernos desnudos
bajo la luz del poste sonámbulo de la esquina.

Esquina convergente
que hace blandas las aguas duras de la calle,
y allá, al final,
entre las sombras,
el borde extasiado de tus ojos,
entreabiertos,
desandándonos,
penetrándonos
un camino.

©ERA

E. Roxane Aristy

EL VIAJE










Howard Weingarden



Hay brechas que succionan los sentidos,
cuya revolución traspasa la médula,
caminos sin señas de una cerviz rara.
Uncanny!
Un Borges deambulando en el símbolo del Aleph,
presencias desprendidas de sus luces,
transmutando en el puente de Varolio,
allá, en los lagos de sombras,
entre los hemisferios de la mente.
Sigilo en la vigilia de los siglos,
la historia gotea su sangre en la copa gigante de la muerte,
y ¿quién soy yo para salir por otro pasadizo?
La historia vierte su sangre en la copa diminuta de la vida,
y
¿quién soy yo para soñar lo eterno?


ERA©E. Roxane Aristy



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