DEFIANCE
painting by Paul Booth
A Franz Kafka
Si abriéramos sus piernas,
veríamos
su pene grueso languidecer
en la incomprensibilidad
cruel que su vulva
encierra.
Abortos inducidos,
canceran los viaductos de sus pechos.
Fetos petrificados
en los templos al mutismo
se esconden en su útero.
Rabiosa, se ha cundido
de amibas
que alimentan pus
en la saliva de su lengua.
Cada rincón de su ventrículo
segrega el vaho de los ojos,
de la malsana mirada
que le vió nacer.
Ignorante de su grotesca forma,
se aprovecharon
de su incapacidad,
y la preñaron de odios
y de incestuosa codicia
por poseer los huevos.
Quizás, rompiendo
todo esquema
del tiempo,
se iría el diablo,
el tesón que la precipita
a comerse los dedos,
a cortarle las pestañas
a las mariposas
para confeccionarse
un guante de plumas
que cubra en los cuajos de su sangre
la desproporcionada
y protuberante petulancia
de su hambre.
El morbo
de su apática masturbación
le provoca espasmos,
agita y soba sus muslos,
sin lograr alcanzar con su boca,
la rosa hermafrodita de su pubis.
©ERA

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