
La indolencia es el cáncer mayor,
el único cáncer.
Al amanecer
I
El momento llega en su envoltura de carne,
nos colma de asombro su reloj de inefables luceros.
Aun
si nos rompieran,
el poema humano atestigua desnudo
frente al miedo.
Aun deshoje la flor
en el pavoroso e inasible vuelo
de la sensual escena,
la memoria se recuerda a sí,
a su primigenio desafiante.
Su lucha nos salva de morir
en la icónica liturgia
de la autocompasión.
Es en el fuego interno de la fibra de los genes
que se concibe el amanecer
de un poema negro.
Al caer la noche
II
La visión del origen
es una fe irreverente al medio,
al fin,
un semblante inaudito
que no vacila en afirmar
que el agua brota de la caudalosa
palabra “agua”.
La siega
III
La flor que fuimos,
la flor que marchitó
en el espejismo.
Acalla y escucha
la luz filtrarse en los albores,
develar el secreto de la siega
entre los arrecifes.
Cuando una semilla se pierde en el caos,
hay que dejarla caer y ser un propósito;
plantar un jardín en medio de las guerras.
La indolencia es el cáncer mayor,
el único cáncer.
La oportunidad
IV
Cualquiera que sea tu padecer,
sea lo que sea el tiempo,
¡sal y sé sal!
Hay un libro austero,
y un lucero cuelga de la medialuna,
una potencia sugestiva - transforma,
capaz de crear y de destruir,
capaz de recobrar la memoria.
La gloria es tomar el elemento humano,
tocar su genio en cada ser viviente,
dar una mano en la escasez
de la fecunda e inacabable palabra “amor”.
ERA©2008
Les invito a ver el diario pictórico de este poema:
http://www.youtube.com/user/ERAMMVIII

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