domingo 22 de febrero de 2009

AUTOPSIA DEL HOMBRE GRIS











Proximidades nos esperan en el más pequeño gesto.
Quizás se nos escape,

emigre a nuestro subconsciente,

y se anide allí a poner sus huevos;

lectura que deja huellas,

y viene en sueños a componer

-sonámbula- una estampa.


En la estática, las intenciones cuentan,

cuentan momentáneamente.

Sus bocas salen de entre los juncos,

sus hombros,

sus uñas,

el perfume que encubre, quizás,

la fetidez de su miserable

condición de taciturno.


El hombre gris sentado

en la punta de la silla

sorbe el café,

incómodo, parece disfrutar

del manierismo que lo detiene

de levantarse a romper caras,

a escupirlas,

se queda en la inmovilidad de su ser,

y nadie se percata,

lo delatan talvez

Los ramalazos sangrientos

en el blanco de los ojos.


Cualquiera de esos otros labios

se muestran inquisitivamente prestos

a divulgar sus indiscretas denuncias,

cualquiera dibuja un boceto

de inconfundibles síntomas,

pero, es una aproximación tan solo,

abrirnos, una disección post mortem,

¡Ah! no tiene sentido!


©ERA

1 comments:

Anónimo dijo...

Habia visto este poema en la revista Alaire. Interesante, me quedo esperando la sengunda parte.

AMIGOS

Bienvenidos

http://www.youtube.com/user/ERAMMVIII

editorialalaire.com

La escena cambiante